Emilio Monzó descartó ir por la reelección en Diputados

Publicado el 02/11/2018

Emilio Monzó asegura que “no busca nada”. “Me preguntan y contesto, se trata de una decisión que tengo tomada hace mucho tiempo” aclaró el presidente de la Cámara de Diputados sobre su futuro en el Congreso.  “Ya hice el duelo, voy a cumplir con mi mandato institucional, pero no voy a reelegir”, indicó.

Sus declaraciones al portal de Infobae hicieron temblar al mundo de la política. Según el entorno de Monzó, el desgaste se inició cuando notaban que el Gobierno despreciaba su talento político y se inclinaba por funcionarios sin trayectoria de Estado.

Lo cierto es que el titular de la Cámara baja puso entre paréntesis su crisis personal y enfocó su energía en colaborar para aventar la tormenta que se iba transformando en huracán.

Si existe una prueba de que el Ejecutivo considera terminado el “riesgo del default” es que las cosas volvieron al punto en el que estaban antes, con Monzó afuera de todo lo que no sea la agenda parlamentaria. “Somos un poder tan independiente, que nadie del Ejecutivo nos da pelota”, afirma un hombre de su riñón.

Entre sus principales actos, colaboró a armar el PRO en todo el país y jugó fuerte para realizar el acuerdo con los radicales, a lo que enfáticamente se negaba Jaime Durán Barba. Tamabién fue el que propuso que María Eugenia Vidal fuera la candidata del PRO en la provincia de Buenos Aires, una vez que Gabriela Michetti desistiera de ocupar ese puesto.

Sin embargo, Vidal nunca le perdonó que quisiera acordar con Sergio Massa para garantizar la victoria bonaerense, y Marcos Peña aprovechó esa rendija para tirar sal en esa herida, beneficiando a las otras patas de la mesa chica del Gobierno que lidera Macri y también integra Horacio Rodríguez Larreta. Monzó quedó sin distrito y afuera de las decisiones, castigado en un rol institucional que despliega con arte y belleza, pero no puede salir del Congreso a hacer lo que quiere y le gusta.

El Presidente de la Cámara de Diputados fue y vino, llamando la atención de todos los modos posibles, buscando recomponer, oteando espacios, volviendo a sentirse ninguneado. Si tuvo alguna esperanza de que luego de la hecatombe por la que pasó el Gobierno habría un nuevo rol para él, la volvió a perder.

“Es como una pareja terminada, si insistís te sentís peor. Si te querés curar, tenés que alejarte y reencontrarte. Es lo que hice. A medida que te alejás te sentís mejor y cuando comenzaste a tener mejores sensaciones, no volvés a insistir”.

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