Cristina fue autorizada a viajar otra vez a Cuba: cómo está la salud de su hija

Publicado el 27/09/2019

Una vez más, la candidata a vicepresidenta por el Frente de Todos Cristina Kirchner volvió a pedir autorización a la Justicia para viajar a Cuba a visitar a su hija Florencia, que se encuentra en la isla desde marzo bajo tratamiento médico.

De acuerdo a la presentación, la exmandataria viajaría este sábado y permanecerá en La Habana hasta el 7 de octubre. La solicitud fue aprobada tanto por Tribunal Oral Federal 2, que tiene a su cargo la causa por la obra pública, y ante el TOF 7 que lleva adelante el expediente de los Cuadernos de las Coimas.

La senadora y compañera de fórmula de Alberto Fernández había volado al país centroamericano el pasado 11 de septiembre, en un viaje que generó varias especulaciones respecto a un posible agravamiento en el estado de salud de su hija, que luego fueron desmentidas desde el Instituto Patria, búnker de la exmandataria.

El itinerario original de ese último trayecto indicaba que regresaría el domingo 15, pero finalmente se extendió hasta el viernes 20, cuando la actual senadora regresó al país para retomar la campaña.

Cómo está la salud de Florencia

La situación judicial la sobrepasa. Se encuentra procesada en dos expedientes, el caso Los Sauces y Hotesur, que esperan fecha para arrancar el juicio oral. El dato clave es que la joven es la única del clan Kirchner que no tiene fueros y en caso de que fuera encontrada culpable sería la más expuesta a terminar tras las rejas.

¿Qué tiene? ¿Qué le pasa? ¿Por qué no vuelve? ¿Cómo pasa sus días en La Habana y cuál es el tratamiento que le aplican en una clínica de elite cubana? Enigmas que se mantienen.

Según el entorno y fuentes médicas locales, sufre un cuadro complejo. Además del linfedema, que le genera hinchazón y deformidad en los brazos y piernas, tiene un cuadro de depresión. «Es lo suficientemente importante como para que esté en Cuba alejada de su familia y de su hija», describen quienes conocen de primera mano los detalles de su salud. Además, durante los primeros meses en Cuba sufrió ataques de angustia y tuvo que ser tratada por desórdenes en la alimentación.

Los médicos cubanos que la atienden dieron pocas pistas cuando tuvieron que informar a la Justicia argentina sobre el diagnóstico de la joven. Dijeron que atravesaba un cuadro de estrés postraumático y que tenía un linfedema que era el principal obstáculo para viajar en avión y poder regresar a la Argentina.

Por esta última dolencia ya había sido tratada hace cuatro años y no parece ser un real impedimento para volar, según especialistas consultados.

 

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